
Todo parecía hecho. Las páginas daban el acuerdo por cerrado y el partido disputado en San Siro ante la Fiorentina, donde Kaka' abrazó a todos los jugadores del equipo al término del encuentro, sonaba a despedida.
Parecía que definitivamente el dinero se había adueñado del fútbol, que ya no había colores, sentimientos... que los jeques árabes y los magnates rusos se iban a salir con la suya y reventar el mercado a sus anchas.
Pero el crack brasileño -unos dicen que esperando una oferta del Real Madrid- dijo NO. Rechazó la oferta. Todos sabemos de la gran fe religiosa que mueve al canarinho, y con la frase "Dios me ha dicho que me quede en Milan" cerró cualquier tipo de especulación, aún cuando el tododeroso Berlusconi ya lo había dado por perdido.
Kaka' ha dado una lección al fútbol, ha continuado en el club de sus últimos cinco años, anteponiendo sus sentimientos al dinero. Algo fácil de decir pero que muchos, al oir esas cifras, no se lo hubieran pensado dos veces.
Hoy, la batalla la ha ganado el fútbol. Mañana, ¿quien sabe?.
















